La lectura no se enseña, se encamina
09 feb
Me había propuesto no hablar más en este blog de la Campaña “Leer para aprender” del Consejo de la Comunicación; sin embargo, resulta curioso que mi post anterior haya causado algunas molestias en twitter, específicamente en dos personas (una de ellas involucrada directamente con la campaña) se sintieron ofendidas con mi crítica. Resulta más curioso aún que dichas personas en una supuesta defensa de la “lectura” parece que no “leyeron” los argumentos en mi post y en lugar tratar de explicarme de qué va la campaña por si es que yo estuviera equivocada, prefirieron decirme “cállate” (en pocas palabras) antes que darme un argumento convincente de la utilidad de “Leer para aprender,” sin duda una defensa muy pobre para alguien que está abanderando la lectura, el libro y “lo bonito que es leer.”
Voy a intentar explicar mi punto de esta manera:
“Leer es mi acto favorito”
“Leer ayuda a aprender”
“Lean, van a recorrer mil mundos”
Alguno de los que está siguiendo este post y que leyeron los tres mensajes de arriba o vieron el video ¿se sintió inspirado con ellos? ¿tuvieron ganas de cerrar el blog y salir corriendo a la librería más cercana para comprar un libro? ¿les dieron ganas de leer más? Me atrevo a afirmar que no, a nadie inspiré y no contribuí a aumentar el porcentaje de lectores en México. ¿Qué nos hace creer entonces que una campaña en los medios con estos mensajes va a convencer a la gente de leer?
No se trata de hacer el intento hasta dar en el clavo como me decían en twitter, porque de intentos, buenos propósitos y “ocurrencias” hemos tenido bastante en este país, campañas ha habido muchas y ninguna ha cambiado el fatídico 2.5 libros por año. También he hablado de campañas vigentes de gran valor y que están ofreciendo resultados: salas de lectura, programas de lectura en el metro, programas de lectura y de promoción bibliotecaria de la Biblioteca Vasconcelos, talleres como “Mis vacaciones en la biblioteca”; campañas y programas que debemos mantener y reforzar; replicar si es necesario y analizar para mejorar.
Por último, no soy muy dada a presentar credenciales y decir “yo he hecho,” si hablo del tema de la lectura es porque como bibliotecaria me toca muy de cerca y porque tengo experiencia en el ramo, trabajé con niños como bibliotecaria escolar, organizando cuenta-cuentos, talleres de promoción bibliotecaria, y como tal he aprendido en el camino que puedes decir cualquier cantidad de cosas bellas en torno a la lectura, mensajes gastados como los de arriba, pero al final: la lectura no se enseña, se encamina, y mientras no entendamos eso seguiremos con muchas buenas intenciones sin resultados reales.
Recomiendo ampliamente la lectura Matemos al libro para que se multipliquen las lecturas y como siempre lo digo, ese post y su autor explican mejor que yo lo que intento decir y también Hay que leer: ¿qué y cómo? donde también se habla de la campaña del Consejo de la Comunicación y se llega a las mismas conclusiones que en este post.
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Creo que las personas verdaderamente involucradas con la promoción de la lectura son las únicas que están en franco desacuerdo con la rídicula campaña del Consejo de la Comunicación.
En tuit de la cuenta del proyecto, me di cuenta de que desconocían por completo la labor que realiza A Leer IBBY México desde hace más de 5 años en las primarias de la ciudad. Lo más desagradable de la campaña es que piensan que han descubierto el hilo negro y no es así! No son los primeros ni los únicos en hacer “promoción de la lectura” y su medio es poco efectivo pues parece limitarse a verse cool con un libro bajo el brazo sin tener que leerlo necesariamente.
Esta publicación está perfecta. De verdad, mil gracias por escribirla. Era el argumento que estaba necesitando para demostrar que el esfuerzo hecho, desde la perspectiva mencionada, deviene en inoficioso. Mil gracias por escribirlo.